Allí en ese contexto surgen millones de interrogantes en los que aveces uno busca erróneamente sosiego en las experiencias de terceros. Las respuestas se encuentran en uno mismo y si no somos capaces de encontrarlas con nuestra mentalidad del presente, por que no indagar en otros "espacio-tiempo"
Basta con solo abstraernos un poco e imaginar una charla con nuestra mejor versión de 7 años. Me detengo en esa fotografía y me veo ahí parado frente al niño que indudablemente observo con ternura y cariño. No se ustedes pero yo de niño tenia una impronta muy curiosa y exploradora, el conocimiento no solo era una necesidad para sentirme cómodo en lugar que pisaba, sino también la tranquilidad de abrir la boca y ser escuchado con respeto. Sigo observando la fotografia, el se para frente a mi y parece no entender, nada mas se alegra de saber que va ser tan grande como la gente que tanto quiere (su familia, sus heroes, su padre que era capaz de reparar una consola de video juegos, ¡que locura!).
Es demasiado pequeño como para que le pida perdón, perdón por que después de tantos años no le puedo decir con orgullo de que me encuentro cerca de ser el arqueólogo (su sueño), o que no conozco ninguno de esos lugares tan lindos que el ve en las revistas de national geographic y que en el amor soy tan errático que deje escapar oportunidades doradas (Mujeres tan sorprendentes que el ni imagina poder conocer).
Son demasiadas cosas, el me observa esperando oir algo a la altura de sus expectativas futuras, pero solo encuentra una persona que lo observa pero no sabe que decir. Al cabo de un rato, la situación se vuelve insostenible, me da la espalda y se va a jugar, dejándome solo e ignorándome por completo. En ese momento comprendí lo que estaba pasando. No necesitaba mas respuestas, la vida no se gana de un día para otro, debía madurar las semillas que el niño había plantado hace tantos años, el pequeño quizás no espera que le cuente que trabajo como arqueólogo en excavaciones de Egipto, espera cosas mas sencillas como un abrazo, o que cualquier anécdota por mas cotidiana y absurda que sea lo refleja tal cual se siente, un amante del conocimiento.
Ganarse la vida es eso, poder ver la fotografia de ese encuentro pluri-dimensional (Si, tambien lo enorgulleceria saber que con 23 años aun inventa palabras) entre el niño que una vez fui y mi presente, ganarse la vida es poder verlo a los ojos y sentir que merezco su respeto y admiración.
En fin, ganarse la vida es respetarnos, ser fieles a nuestros principios y por sobre todo cultivar nuestra vida con paciencia, la mejor cosecha es la que esta por venir. Lo estuve pensando detenidamente y la proxima vez que lo vea le llevo un juguete, le gustan mucho.
Por Emiliano Misside y Emiliano Misside Jr.
P/s: No quiero imaginar el encuentro del anciano con el joven que hoy soy eso podría generarme daños irreversibles en mi imaginación, por favor.
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