No logro comprender como de estar relajado y disfrutando de tu compañía, pensamientos fugaces me invaden, y empiezo por mirarte de una manera que quizás no corresponda. Aprecio que detras de ese simple gesto o cortesía, escondes algo de tu cariño, distante y lejano para las pobres esperanzas de este muchacho.
Lo que en la distancia parece la tensa calma de dos personas próximas entre si, dentro de estas se libra un violento tifon que podría gratificarlo (con mucho esfuerzo y abstracción) en un torbellino de signos de pregunta. Imagine usted 2 personas sentadas y por fuera de estas giran erraticamente a toda velocidad, signos de pregunta y por si fuera poco, dentro de la cabeza del joven se puede observar a otro joven sobre un pupitre, tomando nota sobre una maquina de escribir, ¡clinck! saca la hoja de tinta fresca y la manda por un tubo, en ese mismo instante, en la escena de esas 2 personas sentadas en el ojo del huracán de la incertidumbre, el joven del mundo real mueve la mano, y la posa sobre el cachete de la chica, le vuelve a sonreír y ella le responde que es tarde ya y debe irse. Volvamos al cuarto oscuro dentro de la cabeza del joven del mundo real, donde dije que había otro joven con una maquina de escribir, luego de dicha acción, este se precipita y empieza a sonar una alarma y el cuarto se vuelve un caos parpadeando en rojo, agitado tiende sus manos sobre la maquina de escribir y ¡clinck! ¡clinck! ¡clinck!, despacha ordenes poco elaboradas y en forma violenta.
Sobre lo que sucede afuera en la tormenta de la incertidumbre, mejor ni hablar, no voy a profundizar en el desastre que este tipo acaba de cometer, con decir que ella se fue sin siquiera saludarlo y el se quedo abrazando la mochila, triste y solo, creo que basta.
Salio del bar y camino hasta la parada del colectivo realizando pasos que emanan cierta melancolía, dudo que le resulte extraño lo que acaba de suceder, sino mas bien la melancolía acaricia un tiempo en que no se sentía tan miserable y estúpido. Se preguntaba una y otra vez, que lo había llevado a dar ese paso en falso, haber sobre exaltado sus emociones y haber perdido la prudencia. La quería tanto pero tanto, que nunca quiso pisar terreno que no le corresponde, pero esa noche la represa se partio y el agua arraso con todo a su paso, quizás era necesario haber abierto la válvula de escape con mas antelación, reflexiona. Esto ultimo lo hace sentir un poco mejor, y se predispone a volver en si.
Dentro del el, el joven de la maquina de escribir se agarra la cabeza y apoya la frente sobre el escritorio, se encuentra totalmente desahuciado y puede asegurar que fallo en su misión principal. En un prolongado suspiro prende la radio y comienza a sonar un melancolico blues de Billie Holiday, extiende su mano sobre la maquina, pero se da cuenta que no hay mucho que decir, se para y va al fondo de la habitación donde en un tablero pulsa hacia abajo una palanca que aparentemente es un piloto automático, ¿curioso no?.
Mientras en mundo exterior sigue su curso, el joven sube al colectivo, saca su celular, responde un mensaje, hojea un libro, mira por la ventana y etc etc etc, el dueño de la maquina de escribir, se sienta nuevamente, toma un sorbo de cafe y dice:
-¿Donde habia quedado?, ah..:
"¿Por que no te quedas quieta un instante?, no ves acaso que estoy por abalanzarme con mi lapiz sobre el papel, que estoy por inmortalizar un pequeño sentimiento y que una parte de vos y de mi vivirá por simpre sobre un papel. ¿Por que erez capaz de obviar ese zumbido que late en tu oido?, ese que te sugiere que la pieza del rompecabezas por mas que se le parezca, no va en esa posicion, sin embargo falsamente insistes en que otra forma no es posible. Y mientras te pregunto, miras para el costado, mis preguntas hacen eco en un valle desolado y vuelven ami, agotadas, arruinadas y por sobre todo plagadas de incertidumbre sobre si valia la pena haberles dado libertad.... "
Ahora entendemos todo.
Emiliano Misside.
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