La ansiedad mata hasta el mas puro y valiente de los sentimientos. Concluyo en esto tras tomar el coraje de transitar unas calles que atesoran miles y miles de momentos, felices o no, de un pasado cercano, un pasado tan cercano como acordarse que la ultima luna llena acontecida el 10 del mes pasado, detalles ínfimos que suscitan la cercanía inmediata de los hechos. En fin, todo eso puede "ser" por motus propio y reflotar en la sensible memoria emocional cuando tan solo de forma casual tus ojos se posan en los nombres de las calles "x" esquina "y", a la vuelta de "m" al 3400 donde una vez tomamos un café, que queda a una cuadra de la ultima vez que almorzamos una milanesa napolitana, que por cierto, ingratamente la pediste sin salsa por que estabas apurada por llegar a las clases de francés que habias decidido emprender luego de que en tu mente se posara la loca idea de conocer París en el próximo verano y comprar un libro en la calle Saint Germain y sacarte una foto carente de originalidad en la torre Eisfel y otro sin fin de fotos que con loca elocuencia deseabas y contabas. Debo admitir que los detalles me matan, una y otra vez, por que son evocados cuando camino las calles que reflotan los sentimientos acunados en la frágil memoria de un pasado cercano.
El coraje, como comienza este texto, se muere cuando la ansiedad puede mas, nublando lo puro y lo verdadero, como se nubla el amor en aquel septiembre donde nuestra valiente relación se vio sofocada por el pavoroso fuego de demonios propios y ajenos, dejandome un hombre nuevo, sin pena ni glora, nuevo pero en conservas de los viejos errores, nuevo y solitario, eufórico de dar rienda suelta a las emociones que gracias al vocablo amor se puedan convertir en textos, para así el sosiego muera en nostalgia consumada.
Pues claro esta, esta mañana había amanecido pretencioso y desinteresado a dar calma a un mal estar que me aquejaba desde los contados días que transcurrieron desde septiembre, ¿cuantas lunas llenas llevaba mirando ya?, por sobre todo, ¿Cuántas quedan por ver hasta que este sentimiento escalde?. Cualquier duda era imposible de evacuar mientras las circunstancias de la vida me lleven a caminar, sin buscarte ni quererte, por las calles "x" e "y", a la vuelta de "este" momento o "aquel" circunstancia o "esa" pelea que sobrevienen a "esta" pena, la presente vislumbrada al corazón que llevo entre las manos, que al tenerlas ocupadas cargándolo, no me dejan escribir en paz.
En fin, me siento un valiente por atravesar dichas calles, me siento un valiente por que aun llorando el pasado cercano, mi presente sigue en pie y que no te extrañe que en un futuro, también cercano, nos volvamos a ver.
Emiliano Misside.