Acá estoy, como todos y todas transitando este encierro transitorio, son las 4:23am y me acabo de despertar de un sueño.
Voy a ser sincero y creo francamente que hacía muy muchos años que el sueño no me despertaba por qué aún en ese mundo onírico era incapaz de contener una emoción que necesitaba experimentar en mí forma conciente, abrí los ojos y lloraba copiosamente (y no pidan una descripción más apropiada a esta hora, corta la emoción o la seriedad del relato está aclaración), decía, me desperté llorando fuerte, sintiendo fuerte. Para explicar el por qué me encuentro escribiendo esto también necesito contar un detalle del día anterior (breve, no quiero irme por las nubes).
Ayer me desperté de la siesta y alguien muy dulcemente me preguntó si había soñado, mí respuesta para variar no fue a la pregunta de una si no que primero hice la aclaración de que sentía que había dormido muy profundo, como cuando despeetas baneado, un sueño (en el sentido de dormir, no de soñar!) muy profundo, sin embargo, no recordaba si había soñado algo y me pareció raro, lo suficientemente para aclararlo a esta persona que dulcemente repito, me preguntó si había soñado con mimos (que amor).
Volviendo al presente, recién me desperté llorando intenso, sentía el recorrido de las lágrimas en los dos cachetes, no era esa emoción como la de ver una escena de peli que te mueve algo y tímidamente se asoma una lágrima que cae desde un ojo, acá no había inhibición alguna y necesitaba llorar eso que desborda en todos los sentidos y muy por el contrario de ayer, hoy si sabía que había soñado, lo sabía con un detalle llamativo (y me apuro a esta parte, no quiero que la frescura se pierda intentando hacerme el Cortázar).
Es demasiado extraño tener que narrar la trama de un sueño, no tiene absolutamente nada que ver con hechos que esté transcurriendo de ahora en mí vida, no quiero ponerme místico ni buscarle sentido. Estaba en una cena familiar, de momento recuerdo a mí papá y a mí mamá, estábamos en la cocina de la casa donde crecí (acá escribo está parte y las lágrimas hacen un olé de caer de nuevo, narración en tiempo real). Estabamos en la cocina de la casa donde crecí en Alto Alberdi, cenábamos, como si no fuera suficiente este detalle sucedía una escena propia de mí adolescencia, discutía fuerte con mí papá por algún tema, creo que la discusión llego a un punto tal dónde recuerdo las facciones del rostro de mí papá, en ese estado de enojo intenso mientras levantaba la voz y me gritaba (lágrima ojo derecho 1, Emiliano 0) me gritaba y recuerdo la imagen de ese rostro que también se ponía rojo en los cachetes, acá lo particular es que esa expresión de mí papá, ese tono de cara, esa situación no me es familiar en muchos años, ya estoy lejos del adolescente que podía vivir eso, el director de redacción del mundo onírico fue muy detallista al elegir como escenario un espacio de mí adolescencia, no podría imaginarme esa versión de mí papá en un espacio que en mí vida real habite como adulto, amo los detalles, sigo. Mí mamá estaba presente en la escena (ya lo dije) y seguro algo habrá aportado a la situación, para defenderme no creo, ni se de que iba el tema de la discusión pero el escenario era ese, casa de alto Alberdi, mamá, papá, discusión fuerte con papá. Llego a un punto tal dónde tomo la drástica desición de irme en medio de la noche de casa, mí papá fiel a que los esquemas de control le derriben la seguridad con la que creía que me podía tratar así y que aún me iba a quedar, intenta frenarme y advertirme de que hacía era una locura (acabo de sentir movimiento en el living, la perra se sacude de haber dormido, vino pasitos vivaces a la pieza y se acostó a mí lado, le dije que la amo y sigo, perdón, esto se pone interesante). Decía, mí papá creo tiene dificultades para comprender la variable humana y emocional de sus hijos, no responden a su logica y el guinista onírico supo captar este razgo y enfatizó en que recuerde esa advertencia mientras huía en la noche.
Estaba en la puerta de casa y como los perros, inconcientemente solo iba a tener la ruta de escape más instintiva, podía irme hacía la derecha en dirección a la calle Brown que era lo más lógico, para aquel lado vivía mí abuela o podía seguír derecho por la calle espora, lo pensé dos segundos e intuí que si mí papá deseaba salir en búsqueda iría para el lado de la Brown entonces me fui por la calle espora, sin destino diría, pero esa sensación de buscar cobijo en medio de la noche iba a durar poco por qué a media cuadra había un centro vecina abandonado. Omito como entre ahí pero lo hice, el centro vecina tenía un portón de hoja doble un pasillo de ante sala a un patio grande de las dimensiones de una cancha de básquet, pero en este sueño, como en los vídeo juegos, esa parte estaba bloqueada y posterior al portón que da a la calle solo estaba el pasillo de ante sala, la cancha estaba no verificamente tapada por otro portón (había recorte presupuestario en la producción del sueño, tantos detalles en unas cosas y en otras le mandamos portón dónde no hay portón).
Estaba ahí, encerrado, y creo que ya un poco más aplomado en el momento empiezo a cuestionarme cuánto iba a durar este encierro (que loco, quizás no deba aclarar esto, quizás hay gente inteligente que ya trazo la analogía del momento de encierro del sueño con el momento de encierro presente, pero hay gente que carece de pensamiento lateral y se lo facilito, se me acaba de ocurrir a mí también) sigo, empezaba a preguntarme cuánto iba a durar esta situación, me fui, dolido, pero ¿Volvería ahora?,¿Volvería mañana?, ¿no volvería ? Ni idea, estaba ahí creo que asustado, empezaba a ser conciente de que por más que sentía rencor por mí papá, seguro estaba preocupado buscándome, sentí unos ruidos fuera y mire por una pequeña abertura del portón hacía el frente de la calle, vi a una vecina de la vida real ahí volviendo a su casa, falsa alarma nadie relevante transitaba la calle así que di un paso atrás y volví a pensar en el presente, ¿que hacer?. Acá mí memoria mete un poco de ascelerada y por razones de presupuesto onírico el guión mete algo absurdo como que veo el celular y tengo 2 mensajes de mí jefe y un compañero que ya se habían enterado que me fui de casa, si, cualquiera el guión, metió cosas del presente ahí, vuelvo, no me quiero poner místico pero muy cualquiera esa parte.
Acá viene lo mágico y no uso está palabra para dar belleza literaria a este pasaje, realmente lo siento así, realmente de queo yo conciente que está escribiendo esto ahora a las 5:11 am, sintiendo a Lucina que duerme en dorsal, siente que esté momento que voy a contar ahora es magia. Decidi salir de ese lugar y creo que iba a volver, volver para terminar lo que empecé pero al salir de ahí, en la vereda me encuentro a mí tía Cuki (no voy a explicar quien es, ni que significa ella para mí, es mí tía y punto, ya no está con nosotros desde el año pasado). Me encontré a mí tía, es difícil escribir esto, mucho, pero siento que lo debo hacer y terminar el relato, apenas la veo solo atine a abrazarla y a desplomarme en su hombro, estaba en una angustia fuerte por esa discusión que les decía, necesitaba emocionalmente descargarme con alguien y apareció mí tía, la única persona que realmente podría haber necesitado en esa situación, la abrace y llore tal cual llore y lloro en esta madrugada, intenso, dos ojos llorando sin restriccion alguna, en el sollozo le decía que no entendía por qué mí mamá se había mantenidonal margen de esa discusión, por qué vio que me sentí sobrepasado al punto de querer irme y aún así no me había apoyado, por qué podía tolerar eso. Mí lo único que va pronunciar mí tía en este sueño es lo siguiente y a a esta la magia, atención.
-Emuchis, - (creo que así me decía aveces, con mucha dulzura) - mí situación me tiene en lo de tu abuela y voy a estar más cerca de ustedes y sabes que es lo único que se le ocurrió decirme mí mamá "¿no te das cuenta que esto te puede traer dolor, aún así como estás?", Eso fue lo que se le ocurrió decirme - me contó eso de una forma que causó gracia lo ridícula que podía ser la falta de empatía de mí abuela, creo que me lo contó por qué sabía que eso me saco por un instante de ese presente en que lloraba y como una caricia que te dice "para, tranquilo, te cuento una cosa" me saco de ahí, evito preguntarme que hacía ahí a la noche, evito responderme el cuestionmiento que hacía a su hermana, solo aparecio, para abrazarme y respóndeme eso que sinceramente, si los sueños son construcciónes del subconsciente o que se yo, dentro de mí no habitan esas respuestas, eso síento que es una reacción ajena a mí, a mí no se me ocurríria si tuviera que guionar aún conciente e inspirado, una respuesta más fiel a lo que realmente mí tía Cuki me hubiera respondido, por qué ella era así, dulce como el nombre y el sonido de la flauta que amo, era cálida como abrazo de lana de oveja (ese sentimiento se lo dedique en mí vida y se lo dije, me alegra recordarlo), solo alguien así podía resolverme esa situación. Ahí terminó el sueño, por qué para ese momento ya me había despertado todo llorando, como dije, muy fuerte, como lo estoy haciendo ahora de nuevo, por qué no es fácil recordar tantas cosas, no es fácil hablar de mí tía, no lo hago nunca, pero ojalá todo esto lo lea mí mamá y se sienta amada y abrazada por mí, por qué se que solo ella va entender este relato y lo quizás genuino de todo esto.
Juro que no me me inventé nada por qué no tuve la necesidad de rellenar con imaginacion, grises de algo que no recordaba, eso es lo extraño del sueño, se dejó recordar todo, para que lo escriba. Estuve dubitativo si escribirlo o no, eran las 4 y pico, hace una hora, y todo lloroso no sabía si levantarme y prender la computadora para escribír y finalmente resolví escribirlo desde el celular, cosa que estoy haciendo.
Eran las 4:23 am les había dicho, son las 5:40 am, está ensalada emocional se podría considerar el primer quiebre abrupto de está cuarentena, llevaba un tiempo sin escribir el blog, a veces alardeo de que me gusta escribir pero se da con poca frecuencia en este volumen. Estoy feliz y más allá de muchas lagrimas y muchas no tiene un superlativo, por que muchas lagrimas son MUCHAS lágrimas, estoy contento de haber soñado con mí tía y estoy contentó de que el blog vuelva con un relato que me gusto hacerlo. Ojalá mí mamá lo disfrute y se lo dedico a ella y mí familia que afrontan está situación todos juntos.
Acá con Lucina nos despedimos y les deseamos a quienes pueden, un feliz encierro, ya vendrán tiempos mejores.
Emiliano.