domingo, 3 de mayo de 2015

No hay nada como esperarte ...

Tomo la silla por detrás, la giro a mi comodidad para sentarme apoyando los codos en el respaldar, apoyo también mi pera sobre mis manos y miro por la ventana. "Que frió esta alla afuera", pienso, pero sin embargo no deja de ser una maravillosa noche, digamos que solo el clima adverso se opone a lo que puede ser una placentera caminata bajo las intermitentes luces que me llevan de camino a una solitaria plaza del barrio. La luna, típica postal del película en la que los personajes pasean en canoa sobre el Sena, luna que deja su reflejo en el agua, el angulo justo, algo mágico y sublime. Bueno, debo admitir que a mi postal barrial le falta el Sena y las luces de una ciudad de ensueños, pero le aseguro que el farolito de la plaza con sus enredaderas de fondo pueden ser algo muy cautivador a la imaginación.
 Pero nada de esto toma vuelo real, es un fugaz pensamiento de mi imaginación que se alimenta de la vista detrás de la ventana y se espanta un poco del frió que hace. Como había comentado, estoy sentado con la silla al revés, y no existe mejor música que la de Charlie Parker para seguir dándole de comer a esa recreación infinita de momentos hermosos, insisto (aunque tácitamente lo haya dicho), no hay nada como esperarte escuchando Charli parker, con la silla al revés y mirar la noche crecer a través de la ventana, bella postal de un venidero invierno.


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